jueves, 31 de mayo de 2007


Por la ciudad con un tridente

¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? ¿Sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo? También les queda no decir amén, no dejar que les maten el amor, recuperar el habla y la utopía, ser jóvenes sin prisa y con memoria, situarse en una historia que es la suya, no convertirse en viejos prematuros.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de rutina y ruina? ¿Cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas? Les queda respirar, abrir los ojos, descubrir las raíces del horror, inventar paz así sea a ponchazos, entenderse con la naturaleza y con la lluvia y los relámpagos y con el sentimiento y con la muerte, esa loca de atar y desatar.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de consumo y humo? ¿Vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas? También les queda discutir con dios tanto si existe como si no existe, tender manos que ayudan, abrir puertas, entre el corazón propio y el ajeno, sobre todo les queda hacer futuro, a pesar de los ruines del pasado y los sabios granujas del presente.

¿Qué les queda a los jóvenes?, por Mario Benedetti.

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